Uno de los pecados originales de la izquierda de hoy consiste en no saber aceptar plenamente la idea de que el verdadero electorado de un partido que predende ser reformista ya no está compuesto por masas populares sino por clases emergentes y profesionales del sector terciario (que no son pocos, con tal de que se sepa que es a ellos y no a esa mítica clase obrera a quien hay que dirigirse).
Les recomiendo mucho, cualquier libro de Umberto Eco, y especialmente, éste.

